Montejurra 1976-2026: el trazo de la memoria

En 1976, Joaquín Resano (Pamplona, 1948) plasmó en imágenes el dolor e impunidad de los asesinatos de Montejurra. Cincuenta años después, Nico Aznárez (Washington, D. C., 1984) asume el reto de reinterpretar las crónicas de aquellos días a través de la ilustración contemporánea. El resultado es una mirada artística doble que dialoga con el pasado e interpela nuestra historia.

Octubre a diciembre de 2026

Montejurra 1976, Joaquín Resano

Estas son tres de las ilustraciones que Joaquín Resano realizó entre mayo y julio de 1976 estando en Barcelona a partir de los trágicos sucesos de Montejurra. Con una estética pop influida por el lenguaje del cómic, Resano sintetiza algunos de los conceptos más oscuros de los hechos: la denuncia de la violencia armada de la extrema derecha, la complicidad o pasividad de las fuerzas del orden, y, en la que representa al popular Tío Gilito detrás de José Luis Marín García-Verde, “el hombre de la gabardina”, una crítica a la oligarquía que permitió los hechos. 

Montejurra 2026, Nico Aznárez

Tomando como punto de partida las noticias publicadas en la prensa escrita a raíz de los hechos de Montejurra, Nico Aznárez elabora cinco ilustraciones que podrían haberse insertado entonces junto con las noticias, dando imagen a la narración de lo sucedido. Tras seleccionar cinco de los numerosos textos que se publicaron, Aznárez acentúa conceptos de la narración tales como el relato del testigo de los hechos (Interviú), la planificación de la tropelía (Realidades), la voz del pueblo acallada por los disparos (Sábado Gráfico), el luto del carlismo (Diario de Navarra), y la impunidad de los hechos que provocó dos muertes y varias víctimas (Punto y Hora de Euskalherria).

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